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0 Dibujo
Aaron Lloyd - PIC-NIC
Segundo plato
Pic Nic I. El viaje
Pic Nic II - Sin rumbo
Ardiendo en el agua

En el último proyecto de Aaron Lloyd (San Fernando, Cádiz, 1970) entiende la muerte simultáneamente como paisaje de la desolación, hilarante historia de deterioro y degradación y, a su vez, como exponente máximo de la realidad fragmentada. Reincide, de este modo, en algunas de las ideas que han generado la producción de su autor durante la última década, acentuando una concepción de la realidad compleja y deformada, en la que éste propone la imagen de un individuo a través de una dualidad alterada, como si de su reflejo en un “espejo de feria” se tratara. PIC-NIC se plantea así como un campo de batalla en el que yacen objetos de distinta naturalezas, abandonados, amontonados, en desuso; exiliados de lo real, carentes de vida, reflejo deteriorado y degradado de sus presencias. PIC-NIC es un lugar de descanso eterno, que admite, -en su identidad cambalache-, lo frágil en el vidrio y lo resistente del metal. Lo perecedero, como la oscilante llama, y lo eterno, como el desenterrado hueso. Lo desgarrador de la carne y lo apacible de los vegetales. En definitiva, “lo vertebrado” y “lo invertebrado”. La muestra propone una doble instalación multimedial que ocupa los dos niveles de la galería y combina luz, sonido y grandes piezas gráficas realizadas en carbón sobre papel, proponiendo la utilización del espacio desde un punto de vista multidisciplinar, incidiendo en el carácter plural e integrador de las técnicas implicadas en el proyecto.


 


Son piezas de dimensiones variables, entre los 180x100cm y los 20x20cm., realizadas en Carbón siberiano sobre papel Archês 300 grms. Son tenebristas en su aspecto y fragmentadas en su composición, una gran naturaleza muerta compuesta de una innumerable cantidad de objetos animados e inanimados. La pieza Guillotine # 0.0, compuesta por 7 paneles en madera unidos a modo de biombo y dispuestos en arco hacia la pared, se completa con Peephole # 0.1, una reducida cabina de proyección de unos 2 m2, cerrada e inaccesible en la que tan solo se puede fisgonear desde una mirilla situada sobre la puerta que la cierra. Entre las fisuras de la puerta y las uniones de sus duelas, la luz intermitente del filmato se filtra fantasmagórica hacia fuera.


 


Desde los comienzos de su carrera artística y bajo el nombre de Aaron Lloyd, este autor gaditano se ha valido de un lenguaje metafórico y del recurso a los espacios fingidos y a motivos como la luz, los espejos, el agua y animales de tradición simbólica para abordar temas en torno a la identidad, el conocimiento del otro, la muerte y la ausencia, a menudo desde una perspectiva irónica. Técnicamente su obra es un ejercicio de síntesis y esencialidad en los diferentes medios que utiliza, desde el dibujo hasta la fotografía y la instalación.


 


Lenny Waker


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Edita: Islamorada ediciones
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