El arte es un compuesto más del flujo de información incesante en nuestras sociedades. Se podría pensar que el espacio propio desde donde ver, experimentar, y reflexionar, el arte ya no tiene lugar. Estamos, además, por la labor de borrar esos límites y hacer del arte una vivencia cada vez más cercana y como tal, expuesta a ese flujo que crece y avanza, llevándose consigo los límites, modificándolos constantemente. En un panorama como éste, ¿dónde se encuentran los espacios de reflexión y de crítica? En un momento donde buscamos una mayor implicación del espectador con la obra, olvidamos a caso que esa implicación, esa intervención del espectador, no se da sólo frente a la obra, sino tal vez, justamente en esos espacios de reflexión. O es que hemos dado por hecho que no existe un después de la experiencia, que los espacios de tránsito están totalmente perdidos, que la inmediatez es la única alternativa.
En Orden de Aparición consta de un tejido de 3 proyectos en donde la pintura es el hilo conductor para presentar posibles momentos de este panorama. La información difundida en masa irradia un halo de verdad entre los que la comparten, aunque sepamos que es producto de una selección que implica siempre un descarte. Este flujo además, llega de una manera aleatoria y desordenada, y aunque en teoría el orden de los sumandos no debería alterar el producto, en un sistema en el que la información no es procesada sino sólo almacenada, este orden puede determinar su significado.
Utilizando los libros, como metáfora de la información, En Orden de aparición, los ordena y organiza creando construcciones fijas, en un intento por contenerla. Estos libros pintados, conservan el tamaño y el grosor de los originales, pero como en una traducción cuyo lenguaje es la pintura, el resultado es siempre personal y parcial.
Edita: Islamorada ediciones
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